Las veleidades de la crítica: comentario al libro Nazi-Comunismo
05.01.2026
Por Ricardo López Pérez
Ningún libro debe estar libre de comentario, crítica o incluso repudio. Si llegara a ocurrir, sería un fracaso. Un libro que no provoca, que no muerde como decía Kafka, se vuelve estéril. No es el caso. Destinado a ser objeto de polémica este libro logra su objetivo, a pesar de que muchos comentarios que ha recibido merecerían las mismas críticas que le dirigen. No hay demasiado avance en el plano de las ideas, cuando se descalifica un dogma recurriendo a otro dogma, o cuando una porfía quiere ocupar el lugar de la anterior. Hay una cuota importante de ideologismo en el texto de Kaiser, como la hay con idéntica intensidad en algunos de sus detractores.
Sin eufemismo, Nazi-Comunismo aborda con decisión un asunto que tiene su propia historia. No es primera vez que se busca mostrar el parentesco cercano que existe entre marxistas, leninistas, nazistas y fascistas, a través de algunos protagonistas señalados. Menciones reiteradas en este reparto para Marx, Lenin, Hitler, Stalin y Mussolini. Se incluyen ideas, visiones de sociedad, concepciones de la historia, metafísicas del poder, entre otros temas nada banales; y también prácticas políticas concretas, incluyendo guerras, conciencias arrasadas, campos de concentración, genocidios, torturas, miserias. Tratándose de dictadores infames (Hitler, Mussolini, Stalin), y considerando que el libro refiere particularmente al periodo que incluye la Segunda Guerra Mundial, es llamativo que no se mencione a Franco. Descubrimos conforme avanza la lectura que el impulso crítico del autor, muy agudo en ciertos pasajes, se desvanece en otros.
Quiere ser un aporte a la compresión de un complejo entramado de ideas, y por añadidura de prácticas políticas relacionadas. El autor aparece inicialmente como un intelectual, para lo cual no le faltan credenciales; pero termina como un misionero teísta, asumiendo con especial dedicación la responsabilidad de recordarnos ciertas verdades reveladas, y de paso envistiendo contra el ateísmo. El libro tiene sus objetos de crítica, y también sus objetos de adoración. Hay un objetivo declarado, pero gradualmente muestra otro foco de atención que se despliega al correr de las páginas. Una especie de protagonista inicialmente no reconocido, ausente en su portada, y que toma cuerpo hacia el final. Con especial motivación el texto avanza con el propósito de advertir respecto a la destrucción del orden civilizatorio originado desde la experiencia cristiana (...)
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